miércoles, 25 de mayo de 2011

Hombre de Piedra

Hace algunos días mantuve una conversación la mar de agradable y distendida con una pareja que acababa de conocer. Nos encontrábamos en un bar tomando una copa junto con otros amigos que nos habían presentado. Entre otras cosas me contaron que de vez en cuando iban a Sevilla a pasar el fin de semana a descansar. Iban a un pisito modesto de su propiedad que habían comprado en la zona aledaña a la Alameda de Hércules, concretamente en la calle Hombre de Piedra. Y como soy amante incondicional de las cosas añosas de esta ciudad no me puede resistir a preguntarles si ya habían visto con sus propios ojos al hombre de piedra. Me dijeron que sí llegando a describírmelo pero admitiendo que no sabían qué hacía allí ni por qué razón estaba de esa manera. Ante ello les referí la llamada leyenda del Hombre de Piedra que dice algo así:


                 En el siglo XV, reinando Juan II, existía una taberna en la calle del Buen Rostro en la que se daba cita una clientela poco recomendable, tal y como correspondía al género humano que pululaba por los contornos. Cierto día que, pese a lo temprano ya se bebía copiosamente en el local, se oyó la campanita que anunciaba la inminente presencia de una procesión de impedidos con el Santísimo Sacramento. La cruz parroquial de San Lorenzo hizo aparición por la esquina de la calle Santa Clara y se adentró en aquella vía en donde también residían cristianos impedidos que deseaban la administración de la comunión. Las voces e improperios que salían de aquel local no reparaban en la llegada del Sacramento y el alcohol hacía que se envalentonaran y fueran cada vez más atronadores. Pero la aparición por la puerta del establecimiento del cura párroco apretando contra su pecho el viático con la Hostia consagrada doblegó a los borrachos, que enmudecieron como por ensalmo. Era vieja costumbre sevillana y universal hacer doble genuflexión al paso del Sacramento en señal de respeto reverencial. Todos los presentes guardaron silencio y se arrodillaron no sin gran esfuerzo excepto uno llamado Mateo el Rubio que no contento se subió a una mesa gesticulando y haciendo genuflexiones burlonas ante lo que pasaba ante sus ojos. A continuación salió al quicio del bar e increpó al resto de bebedores: “¡¡Parecéis viejas beatorras muertas de miedo ante un embaucador con faldas!! Mirad, yo no me inclino ante un trozo de pan aplastado, ni me callo porque pase un cura bien perfumado, aquí me quedo, de pie sin inmutarme y… ¡A ver quién es el guapo que me mueve!”. Desde entonces dicen los vecinos de generación en generación que, a pesar de que el día estaba despejado y el tiempo estable, cayó un rayo de las alturas que hizo doblar las rodillas a Mateo dejándolo allí para siempre convertido en piedra como todavía hoy se puede contemplar. Aquel rufián lleno de soberbia, desafío y altanería quedó petrificado en el acto y nadie fue capaz de moverlo. La puerta de la taberna quedó cegada dejando una hornacina para dejar ver el cuerpo convertido en estatua de mármol para escarmiento de los sacrílegos obstinados. Al mismo tiempo, los testigos vieron cómo su cabeza quedaba pulverizada y desaparecía. Sin embargo la procesión no se interrumpió ante el tremendo fenómeno, sino que siguió adelante dejando estupefactos a sus componentes que habían visto huir despavoridos a los demás ebrios de la taberna cuyo dueño enloqueció y obligó a su cierre. Sólo el cura de San Lorenzo continuó sin alteración aparente su misión de llevar el consuelo sacramental a los enfermos de la calle Hombre de Piedra.


viernes, 20 de mayo de 2011

15 M vs. 22 M

Y a mí que me da que toda la batahola esta del 15 M no es sino una acometida pacífica y mal disfrazada - hasta que deje de serlo - contra lo que pudiera ocurrir el 22 M…

Porque me hace gracia que la humanísima “asamblea” esta haya tenido su origen en la Puerta del Sol de Madrid y no frente a La Moncloa o algún Ministerio de turno, o que haya todavía quien no se aclare con el significado del término De-mo-cra-cia hasta el punto de ponerle apellidos a su antojo.

Y que me hace más gracia todavía que entre tanta pancarta y cartelería sólo se nombre al sistema, a las leyes, a los políticos, a los banqueros y a los ricos… ¡¡y ni una palabra sobre los actuales responsables del rumbo de la nación…!!

Y pa qué te cuento la risa que me da ver cómo un evento temático de esta clase se organiza una semana antes de una convocatoria a urnas – aunque sólo sean municipales y en algunos casos autonómicas - y no otra semana cualquiera del año con todas las que hay y con la falta que hace...

Por cierto, ¿habrán pensado ya hasta cuándo van a estar asambleados deslegitimando todo lo deslegitimable?

sábado, 14 de mayo de 2011

La ciudad deshumanizada

Se veía venir el desastre con suficiente antelación. Y como para todo siempre hay alguien que sabe más porque ha leído, estudiado y pensado más que el resto de los mortales, pues recurrieron al conocido consuelo de que no hay mal que por bien no venga. Y entonces vaticinaron orgullosos que con la que iba a caer aprenderíamos a ser más ahorradores o menos despilfarradores y también más generosos o menos egoístas, según se quiera ver. ¿Ahorradores? Cada uno sabrá qué hacer con su economía particular, cada uno sabrá en qué puede ahorrar o en qué puede despilfarrar menos. Es posible que se esté ahorrando incluso en las más altas esferas económicas de este país. Me lo creo porque cualquiera puede ver en su círculo más cercano que el control de gastos está siendo muy exhaustivo rozando a veces lo ridículo. Porque llega un momento en que uno no sabe si lo hacen por aparentar o porque han comprendido erróneamente el concepto de lo que debe ser un ajuste razonado, a la vez que riguroso, de las cuentas y gastos. Pero ¿generosos? No, mire usted, por ahí no paso. ¿Generosos? Para poder hablar de las cosas hace falta cierta perspectiva temporal y en este caso ya llevamos muchos meses con la misma cantinela. Suficiente para haber podido comprobar que, al menos en este país, lejos de cumplir con aquel vaticinio de la generosidad, nos hemos vuelto más egoístas y desgraciadamente más inhumanos. Nuestra sociedad se deshumaniza. La ciudad se deshumaniza. La calle se deshumaniza. A pasos de gigante. Se impone el sálvese quien pueda haciendo oídos sordos a las graves necesidades que pueda padecer el de al lado; se impone disfrutar y vivir a toda costa del momento presente y ya veremos cuando venga lo que tenga que venir que aquí no pasa nada, convirtiéndonos así en la cigarra irresponsable de la fábula; se impone la esperpéntica normalización de ver impasibles cómo suben cada día las cifras del paro, las colas de una oficina cualquiera del INEM o las de un economato de humilde barrio; se impone contemplar estupefactos a los pocos ciudadanos agobiados que trabajan soportando cargas de trabajo, responsabilidades y horas en sus puestos que podrían corresponder a qué sé yo cuántas personas más; se impone aguantar impasibles cómo día tras día la miserable clase política que dice gobernar y administrar este país engaña a sus ciudadanos sistemáticamente con toda clase de escándalos públicos sin que nadie con suficiente autoridad alce la voz ni salga a la calle gritando ¡bas-ta!; se impone ver cómo la falta de escrúpulos y la insatisfacción de una gran mayoría de empresarios – que son los que verdaderamente pueden generar empleo – y los grandes banqueros les lleva a seguir enriqueciéndose a costa de empobrecer más a los que menos tienen; se impone mirar con estupor cómo nos olvidamos de que ya hay muchos miles de familias que se encuentran desde hace demasiados meses en la espantosa y brutal situación de no tener ingresos ni ayudas para subsistir. Familias enteras que no tienen nada. A todos ellos deberían entregarles el premio nobel de economía este año porque ya se han dado cuenta de que el sistema no funciona bien. No saben cuánto cuestan las grandes cosas pero sí saben que para las pequeñas de cada día no les llega. No entienden de macroeconomía pero sí de microeconomía. Ya saben que las riquezas no se reparten mínimamente para que alcance un poco del pastel a todos. Ya saben que así no puede ser, que así no se puede seguir.

Y por si todo lo anterior fuera insuficiente para que se encienda de una vez la luz roja de alarma, creo que lo peor es la voluntad acomodaticia que vislumbro frente a esta dinámica social que se ha ido instalando poco a poco en todos los estamentos económicos y sociales. Porque se supone que cuando todo esto pase habrá que volver alguna vez a la normalidad de antes, digo yo ¿No? Sin embargo, ¿hemos pensado que es posible que no volvamos nunca a la anterior realidad que conocimos porque a los verdaderos poderes fácticos les convenga y les interese que nos quedemos así? Pánico y vergüenza me daría que esto sucediera.



martes, 10 de mayo de 2011

De la foto tomada al Cristo de la Humildad y Paciencia

Ha sido un nuevo motivo de satisfacción personal recibir la noticia de la selección de una fotografía en la exposición de finalistas del II Certamen de Fotografía Cofradiera organizada por Diario de Sevilla y FNAC. Un total de 27 obras de entre más de 700 que se presentaron, configuran la muestra que estará abierta al público hasta el día 12 de mayo. La foto en blanco y negro fue tomada a finales del mes de enero de este año aprovechando la cercanía de la imagen en su solemne besapié anual. Representa un primer plano de la cabeza del Santísimo Cristo de la Humildad y Paciencia. Pertenece a la Hermandad de la Sagrada Cena de Sevilla. Va en el segundo paso que la corporación saca en la tarde del Domingo de Ramos. Se aprecia la mano derecha sobre la que se apoya en actitud de paciente y humilde espera ante el suplicio final que se aproxima. Es impresionante el tratamiento de la cabellera sobre el cuello y la espalda. Sobrecogedora resulta la corona de afiladas y lacerantes espinas. No cabe mansedumbre más elocuente que esta.