domingo, 12 de mayo de 2019

Una colección y un cofre


Más allá de los sueños efímeros que habiten cada día la frágil conciencia, más allá de las desconocidas emociones que vengan a colmar los latidos del corazón, mucho más lejos de lo que señalen las mejor o peor intencionadas palabras nacidas de quienes, por más que lo intenten, nunca podrán pisar el mismo suelo que lo hacen otros zapatos, siempre existirá un inefable rincón de hermosura y sosiego para el ansiado reencuentro con uno mismo, con lo que hayas sido, lo que eres y lo que probablemente serás. Aquí, bajo la luz dorada del sur, encontrarás la verdad desnuda sin máscaras, tal como la buscas cada vez que al otro lado de sus arbóreas fronteras te zarandeen la alarmante deshumanización, el ruido insolente y las voces escupidas con vergonzosa impertinencia. Conoces este último edén desde hace varias soledades y has aprendido que recorrerlo despacio en todas sus direcciones te devuelve el equilibrio necesario para seguir caminando en la senda de los gigantes. Ya sabes que los renglones del libro que siempre te acompaña bajo el brazo son tus más fieles aliados para regresar a esa verdad vestida del silencio que tanto te enseña cuando despiertas una mañana y comprendes por fin que lo único que te queda es una vieja colección de fotos borrosas y un cofre de madera cargado de besos e ilusiones por estrenar.



domingo, 3 de febrero de 2019

Los silencios curativos del alma.

Se escapaba la mirada hacia el horizonte desnudo de pensamientos sobrantes, libre de incómodos prejuicios. Con el habla vacía y la palabra dormida, dejaba que los huecos de su mente viajaran errantes lo que quisiesen o necesitaran. Y en aquella hora, todo lo que podía escuchar era el inmenso eco de la sucesión de silencios que envolvía las caras y aristas de su existencia como unas manos guardianas acariciando la piel más delicada de la tierra. Aquel silencio nacido en las entrañas del universo acudiendo leal para poner en orden el bochornoso desorden de los días, para calmar los profundos alaridos de su trastienda, para serenar el grave tumulto de sus razones y desmanes. Fiel compañero y aliado en los peores trances que podía entregar el largo calendario de ausencias. Un silencio detrás de otro sujetándole, tal vez, en una abismal caída sin retorno, equilibrando por dentro y por fuera de sus muros, las obras y voluntades más naturales. Por eso regresaban al dintel de la conciencia, para rescatarle del aulladero, para redimirle de sus torpes errores, para curar los restos cansados del alma. 



viernes, 21 de diciembre de 2018

Mis manos y tu lacerante ausencia


Mis ojos nunca han podido verte porque nuestros caminos no estaban pensados para que lo hicieran. Mis manos nunca han acariciado tu piel con ternura pero acaso se hubieran conformado con haber tenido el privilegio de protegerla ante cualquier ofensa. Nunca he hablado contigo paseando juntos bajo un cielo cuajado de estrellas, ni te he escrito un sólo poema en la noche cerrada. Y sin embargo, en muy pocos días me han contado de tu vida todo lo que me hacía falta para creerte a ciegas mi amiga, mi confidente, mi hermana o incluso mi novia.

Es como si ya te conociera años atrás, como si ya supiera casi todo de ti y bastara para dolerme hasta lo más profundo del alma la atrocidad de tu repentina y lacerante ausencia de la faz de la tierra. A solas estoy pensándote, a solas me veo cada hora tragando lágrimas amargas, arrebatado el derecho a defenderte con mi abrazo y toda mi fuerza. Se pierde, quizá enamorado, mi sentido contemplando tu hermoso rostro y tu celestial mirada de princesa lejana, y no logro comprender los misteriosos designios de nuestra existencia, pero respeto confiado la voz de Quién te ha llamado a su presencia, aunque mis labios nunca puedan quererte, Laura, aunque mis manos jamás puedan llegar a consolarte.



sábado, 17 de noviembre de 2018

Treinta lunas

Fueron treinta pasos azul ligero
como treinta aldabonazos de hierro
en el débil torno de la conciencia,
treinta huellas de arena sepultadas  
en la orilla amiga del mar prestado
como treinta versos limpios nacidos
a viva razón de sentido amparo.

Llegaron treinta gigantes custodios
de una ausencia desvalida, señores
de la luz en soledad por frontera
como treinta surcos de amor en tierra,
treinta lunas de plata vieja ocultas
como fueron treinta antiguas monedas
del cielo doliente esperando ayuda.

viernes, 12 de octubre de 2018

Microrrelatos (19): Épocas distantes


Apareció de la nada porque nadie lo había previsto, nadie lo había considerado ni en los más alejados pensamientos, y sin embargo, aquella mañana de cielo nublado ella se encontraba por fin ante la verja de su esmerado jardín. Mirarla fija e incondicionalmente a los ojos, y pronunciar todas y cada una de las palabras necesarias para que, si hubiera hecho falta, el universo entero advirtiera sonrojado el inmenso sentido de aquella escena, no fueron suficientes para que un mismo rayo de luz pudiera haber enhebrado amorosamente ambos corazones. Nada de aquel esfuerzo fue bastante. Ella no tuvo el valor para cruzar la verja, y a él casi le faltó el aire para seguir en pie cuando, apesadumbrado, descubrió que les separaban épocas demasiado distantes.



martes, 28 de agosto de 2018

Planetada, 2018


Este verano de 2018 está siendo muy interesante para los aficionados a la astronomía. Dirigir la mirada al cielo nocturno está resultando especialmente atractivo. Distintos eventos astronómicos han sucedido y aún están sucediendo. En primer lugar, como todo el mundo sabía varias semanas antes, el archianunciado eclipse de Luna que tuvo lugar la noche del 27 de julio. Uno de los de mayor duración de los últimos tiempos. Se vio perfectamente, muy claro y fotografiable. Espectacular resultó verlo con prismáticos. En los primeros minutos, la Luna adquirió una tonalidad rojiza u oxidada resultado de un efecto óptico provocado por las capas de la atmósfera.

El 12 de agosto nos visitó, como cada año, la lluvia de estrellas de las Perseidas alcanzando en esta fecha su máximo.

Por otro lado, desde primeros de julio es posible contemplar a simple vista 4 planetas. Hablamos de Venus, Júpiter, Saturno y Marte si miramos hacia el sur de la bóveda celeste y comenzamos a identificarlos desde poniente a levante. Es decir, estamos teniendo el privilegio de tener ante nuestros ojos 4 planetas simultáneamente, lo cual no es muy frecuente, y 5 si consideramos la Tierra que todos pisamos. Marte se encuentra en la constelación de Capricornio, Saturno en la de Sagitario, Júpiter en Libra, y Venus ha transitado a lo largo de estos meses entre Leo, Virgo y Libra. Esta configuración se va a prolongar hasta primeros de octubre, sin embargo, el mejor periodo para disfrutar de este escenario está comprendido entre finales de julio y mediados de septiembre. Aún quedan algunas noches para poder observar la planetada del verano de 2018. No se lo pierdan.

Cielo nocturno el 27 de agosto a las 21:30 desde la provincia de Huelva, España.