miércoles, 5 de octubre de 2011

Azulejos por la educación cívica de los niños

Me lo refería mi querida abuela materna cuando yo era un niño y posteriormente lo volvimos a comentar cuando surgía la ocasión. Ella, siempre tan preocupada por mi educación, me enseñó buenas maneras con las personas y los animales, en la mesa y conmigo mismo. Y un día, siendo yo pequeño, me contó que había unos azulejos colocados en algunas calles de Sevilla en los que se invitaba a los niños de la ciudad al buen trato con los pájaros, a respetar sus costumbres y sus vidas como personas de orden. Hasta la fecha, yo he encontrado tres: en el Colegio Publico José María del Campo de la calle Pagés del Corro, en la calle Castilla cerca de la Ronda de Triana y en el Colegio Público San Isidoro de la calle Mesón del Moro. Por mi abuela sé que existía otro en la escuela de niños que había en la antigua calle de General Moscardó y que desgraciadamente desapareció. El modelo que aparece en la calle Castilla está más dirigido hacia los hombres que a los niños pero la Ley bajo la que se ampara es la misma. Y por lo que me decía mi abuela, el desaparecido de la calle General Moscardó debía ser igual que el de las calles Mesón del Moro y Pagés del Corro que están puestos en fachadas de escuelas públicas para niños, ya que también estaba colocado en la fachada de una antigua escuela que allí se encontraba anexa a la Real Iglesia de San Antonio Abad.

En el de la calle Castilla se lee lo siguiente:
 
Ley 19 IX 1896
Los hombres de buen corazón deben proteger la vida de los pájaros y favorecer su propagación, protegiéndolos. Los labradores observarán cómo disminuyen en sus tierras las malas hierbas y los insectos. La ley prohíbe la caza de los pájaros y señala pena para los infractores.
NO8DO

Azulejo en la calle Castilla

Y en los de las calles Mesón del Moro y Pagés del Corro se lee lo mismo que es lo que sigue a continuación, con la única diferencia que el de Pagés del Corro acaba con un NO8DO:


Ley 19 IX 1896
Niños; no privéis de la libertad a los pájaros; no los martiricéis y no les destruyáis sus nidos. Dios premia a los niños que protegen a los pájaros y la ley prohíbe que se las cace, se destruyan sus nidos y se les quiten sus crías.
 
Azulejo en el Colegio de la calle Mesón del Moro

Azulejo en el Colegio de la calle Pagés del Corro

En ninguno de los tres aparece constancia de la factura, que es muy hermosa y propia de otra época ya pasada, pero casi aseguraríamos que proceden de algún taller de alfarería de Triana.

Antonio Ariza Camacho insigne doctor y puericultor popular, fue reconocido por su preocupación por la infancia y el analfabetismo popular, y su relación con los barrios del denominado “Moscú sevillano” y los arrabales trianeros. Hoy se le recuerda además por los retablos cerámicos que se colocaron a iniciativa suya en 1925 en las entradas de los colegios públicos. De todas ellas han sobrevivido las que hemos mencionado junto con las del Colegio Público Borbolla en la calle Luis Montoto, en el Colegio del Reloj de la Plaza Carmen Benítez, en el Colegio Macarena y en San Bernardo. En el resto de la provincia sevillana sabemos que hay otra más en la fachada del Colegio Pedro Gutiérrez en la Plaza de España de Alcalá de Guadaíra.

Antonio Ariza Camacho

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