martes, 2 de octubre de 2012

Desde la quietud del pensamiento

Fue un hombre bueno porque eligió ser un hombre bueno. Eso es lo que vengo oyendo desde que se nos marchara para siempre el verano pasado. Esa es la sentencia cuyo eco reposa en mi mente. Nunca se me habría ocurrido que llegara la triste ocasión de escribir estos renglones que nacen del grato recuerdo, el profundo respeto y la enorme admiración. Sin embargo, no es necesario que yo aporte nada para ensalzar sus numerosas cualidades como ser humano. Su espléndida bonhomía desbordaba y complacía a cualquiera que estuviera a su lado. Por eso su terrible ausencia deja a todos los que le conocimos un vacío inmenso que no acertamos a llenar. Porque no es posible pretender sustituir a alguien que tanto se dio a los demás, a una persona para quien la generosidad era una forma natural de vida. Él entendió desde muy joven esto que resulta tan difícil para la inmensa mayoría de nosotros: el secreto de esta existencia no reside tanto en preocuparse permanentemente por recibir de los demás sino en entregarse a ellos sin medida, sin esperar recibir nada a cambio. Esas eran su bandera, su estilo y sus maneras. Y fue también la valiosa enseñanza que nos dejó, de la cual deberíamos aprender para parecernos orgullosamente un poco a él.

Con estas premisas no tengo la menor duda de que lo estaban esperando en el cielo con las puertas abiertas de par en par para recibir a un alma generosa que pasó por este mundo haciendo el bien. Emprendió su último viaje haciendo el menor ruido posible, sin algarabías ni demasiados sufrimientos y molestias a los que tanto le querían. Allá en lo alto le habrán encomendado alguna importante tarea acorde con su calidad humana, y por eso habrá sido necesaria su ausencia aquí. No me caben otros consuelos. Con éste me resulta suficiente.

Hoy, desde la quietud del pensamiento en la noche cerrada del comienzo del otoño, vuelvo a darme cuenta de que cada vez que alguien muere habiendo ocupado un lugar destacado en nuestro tejido emocional, algo se marchita irremediablemente dentro de nosotros y es como si nuestro propio ocaso se acercara un poquito más. Porque es cierto que con él se han marchado muchas cosas para su familia y sus amigos. Ya nada será lo mismo y continuar será muy duro, pero no podemos permitir que eso sea razón ni argumento suficiente para abandonar la misión que se nos asigna cada día de nuestra existencia. Aquí y ahora, todo está por hacer y estoy seguro de que su voluntad sería que se hiciera sin excusas ni vacilaciones.

Transcurridos los días y las semanas con la lentitud propia de ese tiempo pasado que nunca deseamos que se aleje de nosotros por no separarnos aún más del ser querido, me hago plenamente consciente de lo afortunado que he sido al poder haber compartido amistad con una persona tan extraordinaria. Por eso quiero conservar su gratísimo recuerdo en mi memoria y no olvidar nunca sus bondades innatas, la sencillez que le caracterizaba y, en definitiva, su vida desenfadada procurando hacer más fácil y agradable la de todos aquellos que le rodeaban.

Su ejemplo, su nombre y su memoria quedarán siempre a buen recaudo mientras vivamos. Descansa en paz hasta volvernos a ver, buen amigo, descansa mecido por el delicado vaivén de las olas de tu playa querida. Un fuerte abrazo, allá dondequiera que estés...

sábado, 22 de septiembre de 2012

La vergüenza de hablar bien

Se me escapan las razones últimas por las que algunos prefieren hacerlo mal pudiendo hacerlo bien. No es cuestión de volvernos pedantes o empalagosos usando la lengua de Cervantes, pero tampoco se ha dicho que sea necesario involucionar hasta llegar a los gruñidos para entendernos como lo hacía nuestro antepasado Australopithecus porque esto resulte ser más cómodo. Si hemos evolucionado en tantos aspectos de nuestra sociedad (medicina, ingeniería, educación, alimentación, etc…) que permiten una mejor gestión de nuestras actividades, ¿por qué no aceptamos como herramienta útil, si no la más útil, la evolución de nuestro idioma para una mejor y más efectiva comunicación?

Soy de la opinión de que precisamente en la comunicación se halla un alto porcentaje del éxito posible de cualquier relación humana por muy compleja que pueda ser a priori. En la buena comunicación de las personas se encuentra el secreto de que las cosas funcionen adecuadamente. Y para comunicarse, el mensaje que enviamos a nuestro destinatario ha de ser el más correcto empleando los elementos lingüísticos necesarios y hasta los más precisos. No hay que escatimar en esfuerzos a la hora de expresar nuestras ideas lo más acertadamente posible a fin de que nuestro interlocutor sepa con la mayor certeza cuáles son nuestros pensamientos o nuestras inquietudes.


Siempre nos han enseñado que la lectura frecuente fomentaba nuestra capacidad lingüística y con ello nuestras posibilidades de expresarnos oralmente más y mejor. Sin embargo, me atrevo a añadir que también hace falta una actitud proactiva por parte del interesado por aumentar dicha capacidad. Es decir, debemos hacer pequeños esfuerzos diarios por expresarnos mejor, por encontrar en cada momento aquella palabra que mejor se ajuste al concepto que queremos comunicar. Lo he podido comprobar a lo largo de mi vida: cuanto más correctamente se expresa alguien, mejor le entienden los demás y mayor es la comunión de ideas. Sin embargo cuando el lenguaje empleado carece de sustantivos, verbos, adjetivos y pronombres adecuados, la comunicación es tan pobre que las personas llegan a no entenderse haciéndose desconocidos unos con otros porque llega un momento en que no saben bien qué y cómo piensa el otro y entonces los errores y malentendidos empiezan a surgir tan rápidamente como crece la mala hierba.


Algunas personas adolecen de una notable apatía del lenguaje o pereza por hablar mejor, por usar los sustantivos adecuados o los verbos que se refieren a la acción de la que hablan. Otras creen que hablar tan bien o preocuparse por ello no tiene la menor importancia porque creen poder comunicarse igualmente sin tanto esfuerzo:

-Bueno ya, pero tú me has entendido, ¿verdad?

-Sí, creo que te he entendido, pero podría haberte entendido mejor con muy poco esfuerzo más por tu parte. Por cierto, no soy yo quién debe hacer el esfuerzo por entenderte sino tú por explicarte para hacerte entender por mí.

En otras he observado lastimosamente hasta vergüenza por hablar bien permitiendo que su discurso se llenase de todo tipo de vulgarismos extempóreos, como si se vieran verdaderamente ridículos preguntando:

-Por favor, ¿te importaría acercarme la fuente de la ensalada de canónigos y endivias para servirme en el plato?

En vez de:

-Oye, dame el cacharro ese para echarme un de eso como se llame.

También he sido testigo de incómodas risitas y miradas sorprendidas frente a discursos muy correctos como si hubieran oído hablar a alguien petulante sacado de otra época pasada preocupado por algo que no les vale la pena a ellos. En fin, también sabemos de siempre que la ignorancia es muy osada y llega a cegar el raciocinio de las personas. He aquí uno de los males endémicos que enferman gravemente hoy día a nuestra sociedad: la ignorancia consentida.

Atrevámonos a hablar bien, al menos, a hacer el esfuerzo de hablar correctamente empleando los vocablos que mejor definen lo que pensamos y lo que queremos expresar a los demás. Seamos capaces de intentarlo, no perdamos la oportunidad de comunicarnos mejor, allá los que prefieran conformarse con la mediocridad. Si con el paso de los siglos hemos logrado alcanzar este hermoso lenguaje nuestro que se llama Castellano, usémoslo y saquemos de él todo el beneficio que podamos y, por supuesto, hagámonos merecedores de este antiguo y valioso legado.



sábado, 15 de septiembre de 2012

Exposición de pintura marina

Se está celebrando en Huelva una exposición de pintura muy particular desde el mes de junio hasta finales de septiembre con obras del pintor Enrique Romero Santana. El lugar elegido para que los visitantes se deleiten ha sido la antigua cochera del Puerto de Huelva, recién acabada de inaugurar después de una muy acertadísima obra de rehabilitación dirigida por el reconocido arquitecto D. José Ramón Moreno García. Situada dentro del Parque de Zafra y junto a la Avenida de Hispanoamérica, el edificio es muy apropiado para una exposición de estas características.

Denominada “Tránsito de la luz”, el motivo central de la exposición es el mar y la luz; la experiencia del autor frente al mar, netamente, sin más contemplaciones. La obra que se puede admirar representa diferentes escenas del mar, pero no un mar cualquiera, al contrario, un mar muy concreto fruto del recorrido vital de Romero Santana. Él mismo explicaba en una entrevista realizada para una emisora local de televisión, que sus cuadros reúnen una fusión de recuerdos del mar que disfrutó durante su infancia en la playa de su Lepe natal, La Antilla, con los más actuales contemplando el lago Míchigan desde la ciudad de Chicago en la que reside desde hace más de veinte años. Por eso, como bien explicaba, en el proceso de elaboración del cuadro comienza inspirándose en el lago Míchigan, pero poco a poco se van entremezclando sus recuerdos de la playa de La Antilla. En todo caso se puede comprobar que el resultado no puede ser más espectacular, reconfortante y hermoso. Estamos hablando de 46 obras de gran formato, pintadas entre los años 2002 y 2004, que recogen escenas muy realistas desde la más absoluta calma del mar en un amanecer hasta momentos de mar encrespado con fuerte oleaje. Penden del techo permitiendo que el visitante tenga la sensación de estar navegando entre ellos, de manera que la vista es muy impactante y cargada de sensaciones marinas siempre bienvenidas. Además, el visitante está acompañado en la sala por una selección de piezas musicales escogidas que permiten una atmósfera única con la que saborear mejor la muestra pictórica.

Definitivamente, muy recomendable esta impresionante exposición de la que dejamos una pequeña colección de imágenes tomada in situ. Esperamos volver a encontrarnos pronto con obras del pintor Enrique Romero Santana.











viernes, 7 de septiembre de 2012

Microrrelatos (6): Un final cualquiera...

Contemplar la vida con la privilegiada perspectiva que otorga ser testigo del imperturbable paso del tiempo, es algo al alcance de tan pocos... Se hizo consciente de ello después de leer la nota que contenía aquel sobre blanco. Ahora disponía de los días necesarios para hacer el resto de las cosas. No sabía cuál de ellos sería el último, y por eso se entregó convencido a la tarea, asido al amor de los suyos antes de que su mundo se apagara, antes de que la brisa marina se le escapara. Para ello sólo hacía falta un final cualquiera, y sabía que, muy pronto, éste se presentaría…


miércoles, 29 de agosto de 2012

La Estación Espacial Internacional (ISS)

Respondiendo a las peticiones de varios amigos y seguidores del blog, recupero la información que publicamos en su día relativa a la Estación Espacial Internacional (ISS). Este verano, hemos podido disfrutar observando su tránsito por el cielo prácticamente todas las noches. Se trata de un espectáculo muy particular por lo que significa que esté ahí girando sobre nosotros. No se trata de una nave más o menos definida surcando poderosamente los cielos nocturnos. No es eso. Lo importante cuando observamos la ISS es pensar que se trata de la mayor estructura habitada de uso internacional conjunto destinada al estudio e investigación espaciales que contribuyen al avance de la tecnología espacial. En el proyecto participan cinco agencias del espacio: la NASA, la Agencia Espacial Federal Rusa, la Agencia Japonesa de Exploración Espacial, la Agencia Espacial Canadiense y la Agencia Espacial Europea (ESA). Está considerada como uno de los logros más grandes de la ingeniería. Gracias a este proyecto tenemos un lugar permanente en el espacio para desarrollar proyectos científicos que aquí en la Tierra no se pueden llevar a cabo. La Estación tiene un peso de 450 toneladas y describe su órbita a una velocidad de unos 29.000 km/h y a una altura que oscila entre los 360 km y los 400 km, según la fricción atmosférica, lo que nos da una órbita cada 92 minutos aproximadamente y un total de casi 16 diarias. Tampoco hay que olvidar que en ese gran punto brillante habitan seres humanos ya que permite una tripulación máxima de seis miembros. Actualmente se encuentran dentro de ella el comandante norteamericano Michael Barrat, un ruso ingeniero de vuelo, Gennady Padalka, y un astronauta japonés, Koichi Wakata.

Durante el mes de agosto estamos disfrutando de numerosos pases visibles de la ISS por encima de la península con duraciones que han llegado a rebasar los seis minutos y verdaderamente es muy llamativo verla pasar. Se trata del segundo objeto más brillante de la noche después de la Luna alcanzando magnitudes en torno a -3.5. Ya decimos que no se puede ver una nave espacial en la distancia, sino un punto brillante de luz que se traslada por el espacio, aunque con unos buenos prismáticos de, al menos, 10 aumentos puede llegar a apreciarse algunas partes estructurales. No es recomendable verla con telescopio por la velocidad a la que se desplaza. Merece la pena buscarla en el cielo y reflexionar al paso de su luz.

Estación Espacial Internacional (ISS) sobre la Tierra.

viernes, 24 de agosto de 2012

Eventos astronómicos del mes de agosto (y 3)

Para acabar con los eventos astronómicos de agosto, retomamos los pases destacados de la Estación Espacial Internacional (ISS).

Dentro de esta segunda quincena del mes de agosto en la que nos hallamos, la noche del día 26 se dejará ver desde las 22:12:51 hasta las 22:17:46, es decir, durante casi cinco minutos. Tendrá un brillo excepcional con una magnitud de -3.3. Esa misma noche Júpiter tendrá un brillo de -2.3, Marte de 0.8 y Saturno de 0.8, con lo cual la ISS volverá a ser el objeto más brillante del cielo nocturno a excepción de la Luna (-12.4). Habrá que dirigir la vista a media altura hacia el NW progresando al NNE y acabando en el SE.

Que disfruten…

Nota aclaratoria: los datos referidos corresponden al sur de la provincia de Huelva. Para cualquier otra localización geográfica los datos pueden variar notablemente.

Estación Espacial Internacional sobrevolando la Tierra.