lunes, 13 de abril de 2026

Lo que no nos contamos

Hay mañanas grises donde la vida pesa más que la noche anterior porque alguien haya convocado sin anunciarlo las ausencias de obra y pensamiento que lastran tus pasos, y es como si apenas sonara música para esquivar las sombras del resto de la jornada. Todavía quedan sueltos días tristes escondidos que no quieren asomarse a la ventana de tu alma por no encontrarse las calles vacías de abrazos, libros y palabras. Así de plomizas pueden ser las horas terrenales cuando las ocres penas se amontonan en el mismo hueco de tu espalda igual que otras veces.

Hay ocasiones que duran más que una vieja condena y entonces los ausentes sin retorno se vuelven dolorosamente visibles e invisibles, y hasta parece que algunos ni siquiera se avergüenzan de haber olvidado tu nombre. Es ese tiempo paciente, rotundo e inapelable que te atrapa sin descanso entre sus redes reclamando compasión para los imposibles interrogantes que tantas madrugadas quedaron atrás, desatendidos en penumbra y abandono.

Cuántos silencios y cuántas verdades...

Cuántos fracasos y cuántas soledades...



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