sábado, 26 de enero de 2013

La Conversión de San Pablo

En el día de la festividad litúrgica de la Conversión de San Pablo celebrada ayer, 25 de enero, he encontrado un soneto escrito por el Fénix de los Ingenios, Lope de Vega, dedicado a Saulo de Tarso, nombre por el que se conocía a San Pablo antes de su conversión. No me resisto a compartirlo a través de mi blog. Me parece que es una joya literaria poco conocida. Escrito con la genialidad única y la frescura particular que Lope aportaba a las letras. En estos tiempos, es todo un placer su lectura.

La conversión de San Pablo en el camino a Damasco (Caravaggio)

 

Con presunción de bélico soldado


Con presunción de bélico soldado,

galán sale y feroz Pablo atrevido,

que, si ahora en la cuenta no ha caído,

caerá muy presto del primer estado.



¿A dónde Pablo, de soberbia armado

para quedar con una voz vencido?

Seguid las letras, ¿dónde vais perdido?

que habéis de ser doctor del mayor grado.



Aunque valor vuestra persona encierra

no es bien que nadie contra Dios presuma,

que dará con los ojos por la tierra.



La Iglesia espera vuestra docta suma;

mirad que no sois vos para la guerra;

dejad las armas, y tomad la pluma.



Lope de Vega


Lope de Vega

viernes, 18 de enero de 2013

Es tu hijo

Vivo en Chueca y no tengo hijos. No sé lo que es tener en casa un chaval/a de 20 o 25 años, buen chico, estudioso, responsable, sensato, que cada viernes y sábado se despide con un beso y me promete cuidarse y no llegar tarde. No sé lo que es sentirme intranquila intentando convencerme a mí misma de que no hay nada que temer. No tengo esos problemas, no es mi hijo.

Yo veo a tu hijo cada viernes y cada sábado. Es el que se toma un par de cañas en un bar que ofrece minis a 50 céntimos y a eso de las doce se sienta frente a mi casa rodeado de amigos y botellas. El que mezcla fantas con el whisky comprados a un chino, el que se fuma el peta que acaba de ofrecerle un camello. El que canta y grita a las tres de la mañana, el que orina y vomita en mi portal. El que me llama “malfollá” cuando pido silencio y me advierte a voces que se ha quedado con mi cara. El que camina inestable entre motos y coches conducidos por otros chicos como él, que le esquivan por los pelos. El que, semiinconsciente, acaba estrellado contra un contenedor de basura o en un garito sin licencia ni salidas de emergencia en el que no cabe un alma.

Las dos confiamos básicamente en lo mismo. Yo, que vomitará lo justo y me dejará dormir, tú, que volverá entero a casa. Y, si se pasa de la raya, hay protección. Está la policía, el Ayuntamiento. Vivimos en Madrid, no en el Far West. Tú no sabes, y a mí me ha costado aprenderlo, que la noche en algunas partes de Madrid es algo muy parecido al Far West.

Para mí, tu hijo es una pesadilla. Ni policía, ni Ayuntamiento hacen nada para que me deje dormir. Tampoco hacen mucho para que vuelva entero a casa. Si tu hijo desaparece de mi vida otros ocuparán su lugar. Si a ti te lo devuelven asfixiado en un antro o aplastado por un coche y envuelto en desperdicios, te será difícil reemplazarlo. Entérate dónde va. Y entérate de qué hace Madrid por garantizar su vuelta. Es tu hijo.

Carta escrita por Carmen Mier al Director del diario El País, publicada el 27 de diciembre de 2012.




martes, 8 de enero de 2013

Diez mil razones

Afortunadamente, sigue siendo un proyecto y una tarea ilusionante cada día que pasa. Hasta puedo considerarlo cargado de una cierta responsabilidad. Mantiene despierto y activo alimentar y actualizar un espacio privilegiado como éste que la vida me puso por delante hace ya casi tres años. No voy a ocultar mi orgullo y satisfacción por estar desde entonces al frente de la obra.

Nació en el mes de febrero de 2010 con el propósito de compartir ideas, pensamientos, cultura, actualidad, etc., sobre cualquier tema y con quien quisiera dedicar unos segundos a conocer algo nuevo. Nunca imaginé poder alcanzar la cifra redonda que hace muy pocos días se ha logrado. 10.000. Para mí son diez mil razones que justifican, sostienen y alientan cada día la existencia de este humilde lugar de encuentro. La letra y la imagen siguen siendo la única oferta como me propuse desde el primer día. Diez mil razones respaldan la continuidad y serán tenidas en cuenta en lo sucesivo.

Haciendo números, han sido una media de, aproximadamente, 3.400 visitas anuales, 284 mensuales y 10 diarias. La mayor parte de ellas proceden de España, Estados Unidos, Colombia y Alemania. Sigo pensando que es un proyecto mejorable que puede evolucionar para ser más atractivo e interesante, en ello estaremos también. Se agradece, de veras, el cariñoso apoyo y seguimiento de aquellos a quienes conozco con nombre y apellidos y también de quienes anónimamente acuden al blog en busca de cualquier información. Muchas gracias a todos ellos por darme la razón y los motivos necesarios para ilusionarme cada día con Tanquanovis.

viernes, 4 de enero de 2013

Los Reyes de Társis, Arabia y Shebá

La adoración de los Reyes Magos. (Rubens)

Que se inclinen ante él las tribus del desierto,


y sus enemigos muerdan el polvo;


que los reyes de Társis y de las costas lejanas


le paguen tributo.


Que los reyes de Arabia y de Shebá


le traigan regalos;


que todos los reyes le rindan homenaje


y lo sirvan todas las naciones.


Porque él librará al pobre que suplica


y al humilde que está desamparado.


Tendrá compasión del débil y del pobre,


y salvará la vida de los indigentes.


Los rescatará de la opresión y la violencia,


y la sangre de ellos será preciosa ante sus ojos.


Por eso, que viva largamente


y le regalen oro de Arabia;


que oren por él sin cesar


y lo bendigan todo el día.


Que en el país abunden los trigales


y ondeen sobre las cumbres de las montañas;


que sus frutos broten como el Líbano


y florezcan como la hierba de los campos.


Que perdure su nombre para siempre


y su linaje permanezca como el sol;


que él sea la bendición de todos los pueblos


y todas las naciones lo proclamen feliz.


Bendito sea el Señor, Dios de Israel,


el único que hace maravillas.


Sea bendito eternamente su Nombre glorioso


y que su gloria llene toda la tierra.


¡Amén! ¡Amén!


Salmo 72, 9-19